

Mi historia

Mi
Historia
He estado haciéndome grandes preguntas desde que tengo memoria.
Desde niña me sentí profundamente atraída por la espiritualidad, el sentido de la vida y el misterio de lo que significa ser humano. Crecí en un ambiente muy religioso y, durante muchos años, ese fue el lenguaje con el que entendía la vida. Desde adolescente ya enseñaba a niños sobre espiritualidad y asumía espacios donde acompañaba a otros.
Pero con el tiempo, mi propia vida empezó a pedirme mucho más.
Hubo periodos en los que atravesé ansiedad, depresión, confusión y una sensación profunda de no saber del todo quién era. Lo que había aprendido intelectualmente ya no era suficiente. Necesitaba entender qué estaba pasando dentro de mí.
Y ahí empezó otro tipo de camino.
Comencé a mirar hacia adentro con más honestidad. Cuestioné creencias que había llevado conmigo durante años. Aprendí a observar mis pensamientos, escuchar mi cuerpo, quedarme presente con emociones incómodas y explorar los patrones que influían en la manera en que me relacionaba conmigo misma y con la vida.
Con el tiempo, mi espiritualidad también cambió. Me fui alejando de ideas rígidas y acercando a una forma más abierta, directa y vivida de entenderla — menos basada en doctrina y más en experiencia, conciencia, compasión y presencia.
Lo que estaba aprendiendo dejó de ser algo que quería comprender solo para mí.
Se convirtió en algo que quería compartir.
Hoy, la manera en que acompaño a otros nace tanto de mi formación profesional como del camino que yo misma he recorrido. Sé lo que se siente estar perdida dentro de una misma, cargar emociones que no sabes muy bien cómo procesar y preguntarte cómo seguir adelante.
Y también sé lo que puede empezar a pasar cuando te das el tiempo de bajar el ritmo y escuchar.
Mi trabajo nació de ese camino: de aprender a mirar hacia adentro, comprender lo que había allí y encontrarme conmigo misma con más honestidad, compasión y presencia.
Katiana