Katiana CordobaAcompañamiento individual y sonoterapia
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Cómo no dejarte afectar por la "energía negativa" de los demás

Hoy quiero compartir algo importante, porque es un tema que aparece muy seguido en mi trabajo como sanadora y acompañante: cómo mantenernos centrados cerca de personas que parecen cargar una "energía negativa". Mucha gente cree que cuando nos encontramos con energías pesadas, oscuras o difíciles, son esas energías, o las personas que las cargan, las que nos bajan el ánimo. En mi experiencia, eso no es realmente lo que está pasando.

Lo que Dios Padre me ha enseñado es que la mejor manera de enfrentar esas sombras y esos momentos difíciles es con amor, siempre con amor. Y cuando sientes que las emociones o la energía de otra persona te están tumbando, por lo general no es esa persona la que lo hace. Muchas veces lo que pasa es que nosotros mismos nos tumbamos con los juicios que ponemos sobre ella o sobre su situación.

Lo que de verdad pesa

Déjame explicarte. Imagina que alguien llega a ti con su dolor. Está llorando, desahogándose o simplemente está en un momento muy pesado, y empiezas a sentirte mal, sin energía, como si te hubieras cargado de lo que esa persona trae. ¿Qué está pasando en realidad? No son sus emociones las que te jalan hacia abajo; es tu juicio sobre sus emociones. Tal vez estás pensando: "Está haciendo mucho drama", o "Ojalá simplemente estuviera feliz", o incluso "No debería haber hecho eso y meterse en ese lío". Todo ese juicio es resistencia, y es esa resistencia la que pesa tanto, no la otra persona.

Entonces, esto es lo que hago en lugar de eso. Es una forma de entrega, y se vive en tres movimientos.

Hazte responsable, sin juzgarte

Cada vez que noto que me siento pesada cerca de alguien, me detengo y me pregunto qué está pasando en mí. No culpo a la otra persona por lo que siento. Más bien me pregunto: "¿Hay algo en mí que se está resistiendo a este momento?" Tal vez me estoy resistiendo a su tristeza, o me incomoda dejarla sentir lo que está sintiendo. A veces ciertas emociones son difíciles de recibir porque todavía no las he aceptado del todo en mí.

La clave es no juzgarte por lo que salga. Solo obsérvalo con amor. Es una oportunidad para sanar y crecer, no para culparte.

La neutralidad es tu mejor aliada

Antes de acompañar a alguien, pongo la intención de recibirlo con neutralidad. Eso significa que no veo sus emociones como buenas o malas; simplemente las dejo ser. Permito que sus sentimientos fluyan y sostengo el espacio sin juzgar y sin tratar de cambiar nada.

No soy perfecta, y a veces mi inconsciente reacciona. Cuando eso pasa, tomo un poco de distancia y lo noto: "Bueno, algo en mí se está activando. ¿De qué se trata?" Otra vez, nada de juicio, solo curiosidad y amor por mí misma. Todo eso hace parte del proceso.

Agrega amor

Una vez estoy en ese espacio neutro, doy un paso más y me rodeo de amor. Lo siento de verdad irradiando a través de mí, un amor incondicional de alta frecuencia, y luego dejo que ese amor fluya hacia la otra persona. Lo que me conmueve es que ese amor es justo lo que ella necesita. No necesita que la arreglen ni que la juzguen; necesita amor, comprensión y aceptación.

Y aquí viene lo más bonito: cuando sostienes ese espacio de amor para alguien, también te elevas tú. Los dos se sienten más livianos, más libres y más conectados, y desde ahí la sanación se va expandiendo.

Así que la próxima vez que sientas que la energía de alguien "te está tumbando", puedes mirar hacia adentro, sostener el espacio sin juicio y traer amor a ese momento.

En mi experiencia, esto puede transformar el encuentro para los dos.

Katiana

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